De partida no me gustan las prohibiciones. He entendido siempre que la libertad era un valor que debía estar limitado sólo por el respeto a la libertad de los otros. Desde hace algunas décadas, primero casi como una moda, luego como un valor, surgió el tema de la lucha por los derechos de los animales. Estoy de acuerdo con una sociedad que vele por proteger a todos los seres vivos de la depredación brutal, inconsciente y dañina.
Las corridas de toros tienen más componentes que el mero hecho de un trato cruel o no hacia el animal, tiene toda una carga simbólica, cultural, histórica. España, la piel de toro, estableció en algún momento de su historia las corridas bajo la denominación de Fiesta Nacional. Era aquello que era idiosincrático del país, algo que lo hacía diferente. Lo que otros no tenían. Algo que se vendió de cara al turismo, como un espectáculo que uno no se podía perder si viajaba a España. Y se denominó arte al toreo, valorando la danza y el miedo del maestro que realizaba su faena al toro, un espectáculo que se exportó al Nuevo Mundo y que movía en su entorno a empresarios de plazas de toros, apoderados, ganaderos, cuadrillas, alguacilillos, bandas de música, peñas taurinas, tertulias y en los últimos años escuelas de tauromaquia… y por supuesto al torero, el maestro, el matador.
Las corridas de toros buscaban sus raíces en aquellos vasos de cerámica cretense, que las hacían poseer hasta una genealogía. Nadie cuestionaba su existencia dado que formaba parte de lo “normal”, parecía que siempre había estado ahí y que siempre lo estaría y nuevamente, como en el caso de otras actividades, el gusto por las corridas de toros, no era de derechas ni de izquierdas.
Ahora bien, no voy a defender ni a atacar las corridas de toros. Voy si, voy a llamar a esta sociedad hipócrita, corta mental, inhumana, voy a llamar a esta sociedad todo lo que se me ocurra porque estoy un poco harta de que ponga mas energías en peleas por los derechos del los animales o por el medio ambiente, que por los seres humanos.
¿Es tan difícil tener una visión global de nuestro mundo? ¿Es tan difícil apostar por la protección de TODOS los seres vivos? Debe serlo, dividimos y dividimos y cada uno coge un estandarte y hala, a muerte con él. Estoy harta de esos fanatismos y de esas actitudes como las que veía ayer tras el resultado de la votación en el Parlamento Catalán, con cortes de mangas incluidos.
En el mundo, si aquí, no en la galaxia exterior, aquí, mueren seres humanos cada segundo, víctimas de la injusticia, del hambre, de la falta de un reparto equilibrado de los recursos. Esta tierra tiene comida y agua para todos y todas ¿Dónde están nuestras Iniciativas legislativa populares para abolir la muerte por hambre de niños y niñas inocentes gracias a nuestro egoísmo de primer mundo consumista? ¿Cuándo salimos a la calle con la misma rabia porque los derechos de todos los seres humanos no están protegidos? Saben la respuesta ¿no?. Así es, NUNCA.
Hace unos meses estuve en la India. Ustedes saben que ese país emergente se caracteriza también por la gran pobreza. Íbamos a un templo de monos y nuestro conductor (un muchacho con estudios universitarios) nos animó a que compráramos plátanos para ellos. Lo hicimos. Saliendo de la ciudad, al parar en los semáforos, mujeres y niños venían a pedir. La persona que venía conmigo abrió la ventanilla y empezó a repartir plátanos (teníamos kilos). Al conductor no le gustó. Cuándo le preguntamos la razón nos dijo que los plátano
s eran para los monos. ¿Y las personas? le preguntamos, ¿tienen más derecho los monos que las personas?, sin inmutarse nos contestó: sí, porque los monos necesitan que se les alimente ya que no pueden trabajar. Las personas sí. Le respondimos al unísono ¿trabajar? ¿en qué van a trabajar los miles de intocables?. No contestó, levanto los hombros y continuó enfadado: Esos plátanos eran para los monos y ustedes no deberían habérselos dado a la gente. Terrible acción la nuestra, les habíamos robado los plátanos a los monos. Teníamos aún más plátanos pero no fuimos al templo.
Despreciamos a los seres humanos, (ahí están miles de inmigrantes condenados a ser unos sin papeles) mientras defendemos a las focas, a los toros, a las ocas, a los perros,…¿No podríamos defenderlos a todos? El ser humano a veces es tan contradictorio que llega a ser inhumano!
Nota: El próximo post será de "los nadie"
Las corridas de toros tienen más componentes que el mero hecho de un trato cruel o no hacia el animal, tiene toda una carga simbólica, cultural, histórica. España, la piel de toro, estableció en algún momento de su historia las corridas bajo la denominación de Fiesta Nacional. Era aquello que era idiosincrático del país, algo que lo hacía diferente. Lo que otros no tenían. Algo que se vendió de cara al turismo, como un espectáculo que uno no se podía perder si viajaba a España. Y se denominó arte al toreo, valorando la danza y el miedo del maestro que realizaba su faena al toro, un espectáculo que se exportó al Nuevo Mundo y que movía en su entorno a empresarios de plazas de toros, apoderados, ganaderos, cuadrillas, alguacilillos, bandas de música, peñas taurinas, tertulias y en los últimos años escuelas de tauromaquia… y por supuesto al torero, el maestro, el matador.
Las corridas de toros buscaban sus raíces en aquellos vasos de cerámica cretense, que las hacían poseer hasta una genealogía. Nadie cuestionaba su existencia dado que formaba parte de lo “normal”, parecía que siempre había estado ahí y que siempre lo estaría y nuevamente, como en el caso de otras actividades, el gusto por las corridas de toros, no era de derechas ni de izquierdas.
Ahora bien, no voy a defender ni a atacar las corridas de toros. Voy si, voy a llamar a esta sociedad hipócrita, corta mental, inhumana, voy a llamar a esta sociedad todo lo que se me ocurra porque estoy un poco harta de que ponga mas energías en peleas por los derechos del los animales o por el medio ambiente, que por los seres humanos.
¿Es tan difícil tener una visión global de nuestro mundo? ¿Es tan difícil apostar por la protección de TODOS los seres vivos? Debe serlo, dividimos y dividimos y cada uno coge un estandarte y hala, a muerte con él. Estoy harta de esos fanatismos y de esas actitudes como las que veía ayer tras el resultado de la votación en el Parlamento Catalán, con cortes de mangas incluidos.
En el mundo, si aquí, no en la galaxia exterior, aquí, mueren seres humanos cada segundo, víctimas de la injusticia, del hambre, de la falta de un reparto equilibrado de los recursos. Esta tierra tiene comida y agua para todos y todas ¿Dónde están nuestras Iniciativas legislativa populares para abolir la muerte por hambre de niños y niñas inocentes gracias a nuestro egoísmo de primer mundo consumista? ¿Cuándo salimos a la calle con la misma rabia porque los derechos de todos los seres humanos no están protegidos? Saben la respuesta ¿no?. Así es, NUNCA.
Hace unos meses estuve en la India. Ustedes saben que ese país emergente se caracteriza también por la gran pobreza. Íbamos a un templo de monos y nuestro conductor (un muchacho con estudios universitarios) nos animó a que compráramos plátanos para ellos. Lo hicimos. Saliendo de la ciudad, al parar en los semáforos, mujeres y niños venían a pedir. La persona que venía conmigo abrió la ventanilla y empezó a repartir plátanos (teníamos kilos). Al conductor no le gustó. Cuándo le preguntamos la razón nos dijo que los plátano
s eran para los monos. ¿Y las personas? le preguntamos, ¿tienen más derecho los monos que las personas?, sin inmutarse nos contestó: sí, porque los monos necesitan que se les alimente ya que no pueden trabajar. Las personas sí. Le respondimos al unísono ¿trabajar? ¿en qué van a trabajar los miles de intocables?. No contestó, levanto los hombros y continuó enfadado: Esos plátanos eran para los monos y ustedes no deberían habérselos dado a la gente. Terrible acción la nuestra, les habíamos robado los plátanos a los monos. Teníamos aún más plátanos pero no fuimos al templo.Despreciamos a los seres humanos, (ahí están miles de inmigrantes condenados a ser unos sin papeles) mientras defendemos a las focas, a los toros, a las ocas, a los perros,…¿No podríamos defenderlos a todos? El ser humano a veces es tan contradictorio que llega a ser inhumano!
Nota: El próximo post será de "los nadie"