Quisiera hacer una aclaración y una consulta a los votantes de Ezker Batua de Álava y del resto de Euskadi, y que nadie se llame a engaños que con ello no quiero pasar mi parte de responsabilidad a otros. Es cierto que a nivel del estado se ha dicho que “ni por activa, ni por pasiva” habría un gobierno del PP donde IU pudiera evitarlo. Es cierto, que en Extremadura la decisión de no apoyar la investidura del candidato socialista, Guillermo Fernández Vara, como presidente de la Junta, y abstenerse permitiría que gobernara la lista más votada, encabezada por el candidato del PP, José Antonio Monago, y que esto ha sido calificado por Cayo Lara como «faltar a la palabra» dada a los ciudadanos.
Pero las cosas en Álava no son tan claras. Aquí los dos escaños de Ezker Batua en Juntas pueden determinar quién se queda con el Gobierno de la Diputación.
Ezker Batua ha dicho siempre que nunca daría sus votos para posibilitar el Gobierno del PP, y ciertamente nadie tiene en mente que EB pudiera dar sus dos votos a Javier de Andrés, pero aquí no estamos hablando de una alternativa socialista, estamos hablando de una alternativa nacionalista, la de Xabier Aguirre (PNV).
En las dos últimas contiendas electorales hemos sufrido en carne propia el castigo por llegar a acuerdos con el PNV, y a una, el cuerpo se le queda de esa manera ante tener que valorar la posibilidad de reincidir.
Ezker Batua no está para aventuras y las últimas elecciones nos han conducido a una situación en la cual nuestra representación institucional es el Parlamentario obtenido por Guipúzcoa en el 2009, algunos concejales en ayuntamientos de pueblos, obtenidos en estas últimas de 2011 y las dos Procuradoras de Juntas de Álava. Puestas así las cosas, el panorama es bastante paradójico dado que hagamos lo que hagamos la política que regirá en Álava será de derechas. Si es cierto, que podemos negociar nuestra posición o mejor dicho nuestra disposición, en base a nuestro programa, y que yo pienso que eso es lo único que debe determinar el voto.
A mi me gustaría saber, de verdad, cómo se decantan nuestros votantes, qué deberíamos hacer según ellos para que no se sintieran traicionados, enfadados, etc… y dispuestos a no votarnos en la próxima cita electoral. Aquí dejo la pregunta.